Han incumplido un contrato que firmé: ¿qué puedo reclamar?
Firmar un contrato supone asumir obligaciones para ambas partes. El problema aparece cuando una de ellas no cumple lo acordado, lo hace tarde o cumple de una forma distinta de la pactada. Quien se encuentra en esta situación suele preguntarse si puede exigir que se respete el contrato, recuperar el dinero entregado o reclamar los perjuicios que el incumplimiento le ha ocasionado.
La respuesta dependerá del contenido del contrato, de la importancia del incumplimiento y de las consecuencias que haya producido. Por ello, antes de reclamar conviene determinar exactamente qué se pactó y qué obligación ha dejado de cumplirse.
El contrato obliga a las partes
Un contrato válidamente celebrado no constituye una simple declaración de intenciones. Desde que produce efectos, las partes quedan obligadas a cumplir aquello a lo que se comprometieron.
El incumplimiento puede presentarse de distintas maneras. Una parte puede negarse directamente a realizar lo pactado, ejecutar solo una parte de su obligación, hacerlo defectuosamente o cumplir cuando el retraso ya ha provocado consecuencias relevantes para la otra parte.
No todos estos supuestos permiten reaccionar de la misma forma. La solución deberá adaptarse a las circunstancias concretas.
La exigencia del cumplimiento de lo pactado
Cuando todavía existe interés en mantener el contrato, una posibilidad consiste en exigir a la otra parte que cumpla aquello a lo que se comprometió.
Esta opción puede resultar adecuada cuando el cumplimiento continúa siendo posible y conserva utilidad para quien reclama. Antes de iniciar otras actuaciones, puede ser conveniente efectuar un requerimiento que deje constancia de qué obligación se considera incumplida y qué se exige para solucionarlo.
Ese requerimiento también puede adquirir importancia posteriormente para acreditar que se intentó resolver la controversia y cuál fue la respuesta de la otra parte.
La resolución del contrato
En determinados supuestos, el incumplimiento puede tener suficiente entidad para que la parte perjudicada pretenda poner fin a la relación contractual.
No cualquier irregularidad permite necesariamente resolver un contrato. Debe analizarse la relevancia de la obligación incumplida y hasta qué punto afecta a la finalidad de lo acordado.
La resolución puede implicar, además, que las partes deban restituirse determinadas prestaciones que ya hubieran recibido, dependiendo de la naturaleza del contrato y de las circunstancias concurrentes.
Los perjuicios ocasionados por el incumplimiento
El incumplimiento contractual puede causar daños económicos que van más allá de la propia prestación pendiente.
Por ello, junto con el cumplimiento o la resolución, puede plantearse una reclamación de daños y perjuicios cuando concurran los requisitos necesarios y pueda acreditarse su existencia.
No basta con afirmar que el incumplimiento ha causado un perjuicio. Será necesario determinar qué daño se produjo, su relación con la conducta de la otra parte y, cuando sea posible, cuantificar económicamente sus consecuencias.
La documentación necesaria para acreditar el incumplimiento
Para valorar una reclamación resulta fundamental conservar el contrato y toda la documentación relacionada con su ejecución. Facturas, justificantes de pago, presupuestos, correos electrónicos, mensajes y requerimientos pueden ayudar a determinar qué debía hacer cada parte y qué ocurrió realmente.
También conviene conservar las comunicaciones posteriores al incumplimiento. Una explicación, una promesa de cumplimiento o incluso el reconocimiento de una obligación pendiente pueden adquirir relevancia si finalmente resulta necesario reclamar.
La importancia de reclamar correctamente
Cuando surge un conflicto contractual, no siempre es conveniente acudir directamente a los tribunales. Una reclamación previa bien planteada puede permitir alcanzar una solución y, además, dejar constancia de la posición de cada parte.
El requerimiento debe identificar el contrato, concretar el incumplimiento y expresar claramente qué solución se pretende: cumplimiento, devolución de cantidades, resolución contractual, indemnización o una combinación de varias medidas cuando jurídicamente resulte posible.
Además, antes de iniciar un procedimiento judicial deberá comprobarse si resulta necesario realizar alguna actuación previa para cumplir con los requisitos legalmente establecidos para acudir a los tribunales.
El transcurso del tiempo puede afectar a la reclamación
El hecho de tener razón no significa que pueda reclamarse indefinidamente. Las acciones derivadas de los contratos están sometidas a plazos de prescripción que varían según la naturaleza de la obligación y la normativa aplicable.
Por ello, cuando el incumplimiento se prolonga o han transcurrido años desde que se produjo, debe comprobarse qué plazo resulta aplicable y si se han realizado actuaciones que puedan tener efectos sobre su cómputo.
Dejar pasar el tiempo puede dificultar también la conservación de documentos y otras pruebas necesarias para acreditar los hechos.
La reclamación debe adaptarse al contrato concreto
No existe una única respuesta válida para todos los incumplimientos contractuales. No es lo mismo reclamar una cantidad pendiente que exigir la ejecución de una obligación, resolver una relación contractual o solicitar una indemnización por los daños sufridos.
Antes de actuar resulta conveniente estudiar el contrato completo, el comportamiento de ambas partes y el resultado que realmente interesa conseguir. Una reclamación correctamente planteada desde el principio puede evitar actuaciones innecesarias y facilitar una solución más eficaz.
En JUANICO Abogados, despacho de abogados en Palma de Mallorca, prestamos asesoramiento a particulares, autónomos, pymes y empresas en materias de Derecho Civil y contractual, Penal, Laboral y de Extranjería. Analizamos cada asunto de manera individualizada, con un enfoque riguroso, práctico y orientado a encontrar la solución jurídica adecuada a cada situación.
Reclamación ante un incumplimiento contractual
En JUANICO Abogados estudiamos el contrato, la documentación disponible y las circunstancias en las que se ha producido el incumplimiento para determinar qué puede reclamarse y cuál es la vía más adecuada para hacerlo.
Nuestra intervención puede comprender el requerimiento previo a la otra parte, la negociación de una solución, el cumplimiento de los trámites previos exigibles y, cuando resulte necesario, la correspondiente reclamación judicial.
Ante un contrato incumplido, el primer paso consiste en determinar con precisión qué obligación se ha vulnerado, qué consecuencias ha producido y qué resultado interesa obtener. A partir de ese análisis puede definirse una estrategia de reclamación adecuada al caso concreto.