TENGO DEUDAS Y NO PUEDO PAGARLAS: CUÁNDO PUEDE SER UNA SOLUCIÓN LA LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD
Hay momentos en la vida en los que las deudas dejan de ser un problema económico para convertirse en una preocupación permanente.
Se empieza dejando una factura para el mes siguiente, después se retrasa el pago de un préstamo, llegan las primeras llamadas de entidades financieras y, casi sin darse cuenta, uno vive pendiente del teléfono, del buzón o de la cuenta bancaria.
Muchas personas que llegan a esta situación no son irresponsables ni han actuado con mala fe.
Simplemente han sufrido un acontecimiento que ha alterado completamente su economía.
La pérdida del trabajo, el cierre de un negocio, una enfermedad, una separación o una mala inversión pueden provocar que una persona que siempre había cumplido con sus obligaciones llegue a un punto en el que ya no puede continuar haciéndolo.
Y, cuando eso ocurre, aparece una pregunta que suele repetirse:
«¿Existe alguna forma legal de volver a empezar?»
En determinadas circunstancias, la respuesta puede encontrarse en la Ley de Segunda Oportunidad.
El problema rara vez aparece de un día para otro
La mayoría de las personas no llegan a una situación de insolvencia de forma repentina.
Lo habitual es que el problema se vaya formando poco a poco.
Primero se utiliza la tarjeta de crédito para llegar a fin de mes.
Después se solicita un préstamo para cancelar otro anterior.
Más tarde aparecen retrasos en algunos pagos y comienza una carrera constante para intentar mantener una situación que cada vez resulta más difícil de sostener.
Mientras tanto, el estrés aumenta.
Se duerme peor.
Se evita abrir determinadas cartas.
Cada llamada telefónica genera inquietud.
Y muchas personas llegan incluso a pensar que nunca podrán salir de esa situación.
No siempre es cuestión de trabajar más
Una reacción frecuente consiste en intentar obtener más ingresos.
Buscar un segundo empleo.
Trabajar más horas.
Vender algún bien.
Todo ello puede resultar útil en determinados casos.
Sin embargo, cuando el volumen de las deudas ya supera claramente la capacidad económica de la persona, ese esfuerzo puede no ser suficiente.
Es precisamente en ese momento cuando conviene conocer si el ordenamiento jurídico ofrece alguna alternativa.
Pedir ayuda no significa haber fracasado
Existe cierto sentimiento de culpabilidad en quienes atraviesan dificultades económicas.
Muchas personas retrasan durante meses la consulta con un profesional porque consideran que ellas mismas deberían ser capaces de resolver el problema.
Sin embargo, actuar a tiempo suele ofrecer muchas más posibilidades que esperar a que la situación continúe deteriorándose.
Del mismo modo que una persona acude al médico cuando tiene un problema de salud, también resulta razonable buscar asesoramiento cuando la situación económica deja de ser controlable.
No todas las personas pueden acogerse a este procedimiento
La Ley de Segunda Oportunidad no constituye una solución automática para cualquier supuesto.
Su aplicación exige analizar previamente las circunstancias concretas de cada persona.
Entre otras cuestiones, resulta necesario estudiar:
- el origen de las deudas;
- la situación económica actual;
- la existencia de bienes;
- los ingresos disponibles;
- la naturaleza de los acreedores.
Cada expediente presenta particularidades propias.
Por ello, antes de iniciar cualquier actuación conviene conocer si realmente concurren los requisitos legalmente exigidos.
También es importante analizar el tipo de deuda existente
No todas las obligaciones presentan las mismas características.
Una situación de endeudamiento puede estar formada por préstamos personales, tarjetas de crédito, avales, deudas derivadas de una actividad empresarial o incluso obligaciones frente a las Administraciones Públicas.
Precisamente por ello, antes de adoptar cualquier decisión resulta aconsejable conocer la composición exacta del endeudamiento y valorar las consecuencias que puede tener cada alternativa.
Cuanto antes se estudie el problema, mayores serán las posibilidades de planificación
Esperar rara vez mejora una situación de insolvencia.
Mientras transcurre el tiempo pueden iniciarse reclamaciones judiciales, embargos o actuaciones de ejecución que incrementen todavía más la presión económica.
No se trata de actuar precipitadamente.
Se trata de disponer de información suficiente para decidir con serenidad cuál puede ser el camino más adecuado.
Recuperar la tranquilidad también forma parte de la solución
Las dificultades económicas afectan mucho más que al patrimonio.
Influyen en la vida familiar, en el descanso, en la salud y en las relaciones personales.
Por ello, conocer que existen mecanismos legales destinados a ofrecer una nueva oportunidad supone, para muchas personas, el primer paso para recuperar cierta tranquilidad.
No porque el problema desaparezca de forma inmediata, sino porque deja de afrontarse desde la incertidumbre y comienza a abordarse con una estrategia.
Trabajamos con particulares, autónomos, pymes y empresas, ofreciendo un asesoramiento basado en la escucha, el análisis jurídico y la planificación de cada situación. Entendemos que detrás de un problema económico existen siempre circunstancias personales diferentes y, por ello, estudiamos cada expediente de forma individualizada antes de proponer cualquier actuación. Desde JUANICO Abogados, en Palma de Mallorca, prestamos asesoramiento en Derecho Civil, Derecho Mercantil, Derecho Laboral, Derecho Penal y Derecho de Extranjería, buscando siempre la solución que mejor se adapte a las necesidades de cada cliente.
Antes de tomar una decisión, conviene conocer todas las alternativas
Cuando una persona atraviesa una situación de endeudamiento resulta comprensible que busque una solución rápida.
Sin embargo, las decisiones adoptadas bajo la presión del momento no siempre son las más adecuadas.
Conocer previamente las distintas posibilidades que ofrece la legislación permite valorar cada caso con objetividad y adoptar la decisión que mejor proteja los intereses del afectado.
Porque, en muchas ocasiones, el primer paso para resolver un problema consiste simplemente en saber que existen alternativas.