¿Cómo saber si mi tarjeta es realmente una tarjeta revolving?
Muchas personas utilizan durante años una tarjeta de crédito sin saber exactamente qué modalidad contrataron. Pagan todos los meses una cantidad aparentemente asumible, continúan utilizando la tarjeta y, pasado el tiempo, descubren que la deuda disminuye muy lentamente o incluso parece no terminar nunca.
Es entonces cuando suele aparecer la pregunta: ¿tengo realmente una tarjeta revolving?
No depende únicamente del nombre comercial que figure en la tarjeta ni de que pertenezca a una determinada entidad financiera. Lo verdaderamente importante es conocer cómo funciona el sistema de pago y financiación contratado.
¿Qué caracteriza a una tarjeta revolving?
La característica fundamental de este tipo de tarjeta es que permite disponer de un crédito que se va renovando.
Las cantidades utilizadas se devuelven mediante cuotas periódicas. A medida que el cliente amortiza parte del dinero dispuesto, ese importe puede volver a estar disponible para realizar nuevas compras o disposiciones.
Por eso se habla de un crédito «revolving» o renovable.
El problema puede aparecer cuando la cuota elegida es reducida en relación con la deuda acumulada y una parte importante del pago mensual se destina a intereses y otros conceptos. En esas circunstancias, la amortización del capital puede ser muy lenta.
Pago aplazado no significa siempre tarjeta revolving
Conviene evitar una confusión frecuente.
Que una tarjeta permita aplazar un pago no significa necesariamente que estemos ante una tarjeta revolving.
Existen tarjetas de crédito que permiten pagar todas las compras realizadas durante el mes en una fecha determinada, otras que permiten fraccionar operaciones concretas y productos que funcionan mediante un crédito renovable con cuotas periódicas.
Por eso, para determinar qué producto se contrató, no basta con recordar cómo se utilizaba la tarjeta.
Hay que examinar el contrato y las condiciones aplicables.
Primera señal: paga todos los meses pero la deuda apenas disminuye
Esta es probablemente la situación que hace que muchos consumidores empiecen a sospechar.
Una persona puede llevar meses o incluso años abonando cuotas y comprobar que todavía mantiene una deuda considerable.
Eso puede ocurrir porque cada mensualidad se distribuye entre diferentes conceptos y solo una parte se destina realmente a reducir el capital pendiente.
Si además se continúa utilizando la tarjeta mientras se pagan las cuotas, la duración del crédito puede prolongarse todavía más.
Por tanto, pagar durante mucho tiempo sin observar una reducción proporcional de la deuda es una señal que justifica revisar las condiciones del producto contratado.
Segunda señal: usted decide una cuota mensual relativamente pequeña
Otra característica que puede ayudar a identificar este sistema es la posibilidad de establecer una cuota fija mensual o calcularla mediante un determinado porcentaje de la deuda.
Una cuota reducida puede resultar atractiva porque permite afrontar el pago mensual con mayor facilidad.
Sin embargo, cuanto menor sea la cantidad destinada a amortizar la deuda, más tiempo puede prolongarse su devolución y mayor puede ser el coste total de la financiación.
Por eso no debe valorarse únicamente cuánto se paga cada mes. También resulta importante conocer cuánto capital se está amortizando realmente y qué parte de la cuota corresponde al coste del crédito.
¿Dónde puedo comprobar qué tarjeta tengo?
El primer documento que conviene localizar es el contrato de la tarjeta o del crédito.
También pueden resultar útiles los extractos periódicos, recibos bancarios y comunicaciones de la entidad financiera.
Estos documentos permiten conocer cómo se articula el sistema de devolución, qué tipo de interés se aplica, cómo se calculan las cuotas y cuál ha sido la evolución de la deuda.
Si no conserva el contrato original, ello no significa que deba renunciar a conocer las condiciones de su tarjeta. Puede resultar necesario solicitar a la entidad financiera la documentación contractual y la información relativa a la evolución del crédito.
¿Qué datos conviene buscar en la documentación?
Una vez localizado el contrato y los extractos, no es necesario que el consumidor comprenda por sí solo toda la terminología financiera. Sin embargo, existen algunos datos que pueden ayudarle a identificar cómo funciona realmente su tarjeta.
Conviene comprobar especialmente:
- la modalidad de pago establecida;
- el límite de crédito concedido;
- la cuota mensual o porcentaje elegido;
- el tipo de interés aplicable;
- la TAE que figura en la documentación;
- las comisiones y otros costes;
- y la evolución del capital pendiente.
No debe analizarse únicamente el porcentaje de interés de forma aislada. El funcionamiento del crédito y la información facilitada al consumidor también pueden resultar relevantes cuando posteriormente se estudie jurídicamente el contrato.
¿Por qué parece que siempre debo dinero?
Esta es probablemente una de las preguntas que más desconcierta a quien utiliza una tarjeta revolving.
Puede ocurrir que durante años se hayan abonado cantidades importantes y, sin embargo, continúe existiendo un saldo pendiente.
La explicación está en el propio funcionamiento del crédito renovable: cada cuota puede destinarse parcialmente al pago de intereses y otros conceptos y parcialmente a amortizar el capital utilizado.
Si la amortización de capital es pequeña y, además, continúan realizándose disposiciones con la tarjeta, la deuda puede prolongarse durante mucho tiempo.
Por eso resulta útil reconstruir la evolución completa del crédito: cuánto dinero se ha utilizado, cuánto se ha pagado y cuánto continúa reclamando la entidad financiera.
¿Cómo puedo saber cuánto he pagado realmente?
Los recibos de los últimos meses ofrecen una información parcial, pero pueden no ser suficientes cuando la tarjeta lleva utilizándose durante años.
Para analizar correctamente la situación puede ser necesario disponer de un histórico de movimientos que permita conocer las cantidades dispuestas y los pagos realizados durante la vigencia del contrato.
A partir de esa documentación puede reconstruirse la relación económica mantenida con la entidad y comprobarse cómo ha evolucionado la deuda.
Esta información adquiere especial importancia cuando el consumidor tiene la sensación de haber devuelto ya una cantidad muy superior al dinero que realmente utilizó.
¿Debo dejar de pagar las cuotas si creo que mi tarjeta es revolving?
No debería adoptarse esta decisión únicamente porque se haya identificado el producto como revolving o porque existan dudas sobre sus condiciones.
Dejar unilateralmente de atender los pagos puede provocar reclamaciones de la entidad financiera y otras consecuencias que deben valorarse antes de actuar.
Lo recomendable es analizar primero el contrato y la documentación económica y determinar después qué actuación resulta adecuada.
Cada relación contractual puede presentar circunstancias diferentes y la estrategia debe establecerse atendiendo al contenido concreto del contrato, a los pagos realizados y a la situación actual de la deuda.
Tener una tarjeta revolving no significa automáticamente que el contrato sea nulo
También conviene aclarar esta cuestión.
La tarjeta revolving es una modalidad de financiación admitida legalmente. El hecho de identificar una tarjeta como revolving no determina por sí solo que exista derecho a recuperar cantidades o que el contrato pueda declararse nulo.
Para llegar a esa conclusión será necesario realizar un análisis jurídico específico de las condiciones contratadas y de las circunstancias concurrentes.
Precisamente por ello, el primer paso consiste en identificar correctamente el producto y reunir la documentación. Solo después puede estudiarse si existen fundamentos para formular una reclamación.
Antes de reclamar, conviene saber exactamente qué se contrató
Las denominaciones comerciales pueden cambiar y las condiciones de una tarjeta también pueden haberse modificado durante los años de utilización. Por ello, una valoración jurídica no debería basarse exclusivamente en el recuerdo del consumidor o en el importe de la última cuota.
Contrato, modificaciones posteriores, extractos y evolución económica permiten obtener una imagen mucho más precisa.
La atención jurídica que prestamos parte siempre del análisis individual de las circunstancias de cada cliente. JUANICO Abogados, despacho de abogados en Palma de Mallorca, asesora a particulares, autónomos y empresas en asuntos de Derecho Civil, Laboral, Penal y de Extranjería, además de otras cuestiones vinculadas a nuestra práctica profesional, procurando ofrecer soluciones rigurosas, prácticas y adaptadas a cada caso.
Saber qué tarjeta tiene es el primer paso para decidir qué hacer
Cuando una persona lleva años pagando y observa que la deuda apenas disminuye, resulta razonable querer saber qué producto financiero contrató y por qué continúa debiendo dinero.
En JUANICO Abogados podemos revisar el contrato, los extractos y la evolución del crédito para determinar si se trata realmente de una tarjeta revolving y explicar al cliente cuál es su situación.
Una vez identificado el producto y conocidas sus condiciones, podrá valorarse jurídicamente si existe algún motivo para reclamar y cuál sería, en su caso, la actuación más adecuada.
Antes de iniciar una reclamación, conviene conocer exactamente qué se contrató, cuánto se ha pagado y qué deuda sostiene la entidad que continúa pendiente.